
Doce días antes, en un encuentro de celebración por un giro solar que estaba por terminar, noté que mi mundo interior se movía otra vez. Entre conversaciones sobre sueños, experiencias familiares, percepciones de la realidad y señales de la naturaleza noté que algo estaba moviéndose de manera profunda.
Un día antes, un pensamiento cruzó mi mente y sin esperar nada a cambio decidí soltar. La consecuencia fue una caminata sin mayor rumbo, pero con la intención de acompañar un proceso que es sensible y me es familiar. Pasaron las horas y, de repente, me convertí en aire, sólo fluía. En algún momento lo describí como haberme convertido en una ovejita, sólo seguía el andar.
Entre esa caminata y el fluir, diferentes dimensiones de mi Ser se encontraron en mi presente, había olvidado a algunas de ellas, fue agradable reencontrarlas y ver como se adaptaban al nuevo contexto y al aprendizaje adquirido.
Llegó el 24 y la tierra se movió. Era mi mundo interno y el mundo externo moviéndose posteriormente. Fueron años de construcción y de transformación que de repente se desplomaron. Me disasocié, como ya es costumbre en esos momentos en los que la vida me enfrenta a situaciones que extralimitan mi capacidad emocional. Confirmé que mis familiares estaban “bien”, di gracias a Dios y continué con normalidad.
Entendí la magnitud de lo sucedido al despertar al día siguiente, pero aún estaba inmutada. La tierra se había movido en mi mundo interno, en el externo, y en el mundo de mis seres queridos.
Agradecí por quienes escribieron aunque mis respuestas fueran de pocas palabras. Agradecí por mis familiares y por los familiares de mis amistades. Tocó mi corazón saber de pérdidas cercanas a mi familia y de seres que cruzaron mi camino en algún momento. Agradecí por tener información de seres a quienes siempre envío luz a la distancia aunque lo más sano me sea mantener la distancia. Agradecí por saber que aún hay luz en nosotros a pesar de cualquier diferencia. Agradecí por la oportunidad de ver la esencia de quienes me rodean.
Hay procesos que no pueden ser entendidos, a pesar de eso están quienes se mantienen presentes.
Con mucho amor a todos ustedes.
Namasté
