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Apelando a la Conciencia Ciudadana

“Hay días en que me levanto con una esperanza demencial, momentos en los que siento que las posibilidades de una vida más humana están al alcance de nuestras manos. Éste es uno de esos días.” Ernesto Sábato.

Actualmente vivimos en una época de transición, en la cual debemos cambiar nuestra visión para transformar la realidad que nos circunda hacia el disfrute de esa vida más humana que ciertamente está al alcance denuestras manos, pero para ello es vital reflexionar sobre los valores que guían nuestras acciones.
“Cuando se habla de crisis de valores, en lo que se piensa es en la crisis del ser humano respecto a sus búsquedas y a lo que quiere”, expresa Víctor Guédez en el libro Ética y práctica de la responsabilidad social empresarial. Esto se hace evidente al observar individuos que desean tener una mejor calidad de vida y se quejan de todo aquello que “no funciona”, pero al momento de tener que asumir su responsabilidad en la transformación de esas situaciones que tanto critican y que les podría brindar lo que desean, prefieren apelar a cualquier excusa para justificar su apatía y falta de compromiso con dichos cambios. Tal es el caso de aquellos que se quejan por la violencia, inseguridad y delincuencia en el país, siendo ellos algunos de los que las propician con sus comportamientos inconscientes al manejar.
¿Violencia, inseguridad y delincuencia al manejar?
Así es, ya que estos temas no sólo están vinculados al uso de las armas de fuego y balas; si a los términos nos vamos el abuso hacia los más vulnerables es violencia; poner en peligro la vida de otros genera inseguridad; e irrespetar las leyes es delincuencia. Por lo tanto, un ejemplo muy sencillo se manifiesta cuando un conductor abusa de la vulnerabilidad de los peatones y ciclistas poniendo en peligro la vida de estos al irrespetar el paso peatonal, la luz roja de los semáforos o la distancia apropiada de conducción respecto a ellos.
Debemos estar conscientes de que nuestras responsabilidades en el presente son las que generarán beneficios en el futuro, por ello es imprescindible  transformar y fortalecer nuestros valores esenciales, así como, esforzarnos por actuar de manera cónsona con la visión de vida que queremos alcanzar.

Viajero Responsable

“Nunca debe el hombre lamentarse de los tiempos en que vive, pues esto no le servirá de nada. En cambio, en su poder está siempre mejorarlos” Thomas Carlyle.

Con la llegada de las temporadas vacacionales,  también arriban las inquietudes de diferentes sectores de la población por temas relacionados con la conservación y el mantenimiento de los espacios naturales. Esto se debe a la ausencia del sentimiento de pertenencia de muchos viajeros, quienes no asimilan que vivimos en un mundo formado por ecosistemas y que sus acciones afectan tanto a su entorno como a ellos mismos.El mal hábito de dejar latas y botellas en el suelo o en la arena, así como arrojar basura por la ventana del carro o dejar bolsas de basuras en cualquier parte de la carretera o en campamentos públicos, muestran el bajo nivel de educación de las personas y conlleva contaminación y pérdida del atractivo turístico de nuestros espacios naturales.Ciertamente,  el turismo es una fuente importante de ingreso económico para las poblaciones y por ende el país. Pero el interés de obtener un beneficio directo de las temporadas vacacionales por parte los pobladores de zonas aledañas a los centros de mayor atractivo turístico, así como por parte de los entes gubernamentales, debe estar acompañado  de un control del turista, así como de la información necesaria acerca de las condiciones de uso y disfrute de los espacios naturales.

Nuestra responsabilidad como viajeros

Pero también el viajero es responsable de conservar estos espacios. Principalmente, el viajero debe respetar la señalización de prevención y cuidados de áreas específicas en cada región, ya que éstas están adaptadas a las necesidades del entorno. Hay que prestar atención y acatar los mensajes de los carteles que, entre otras cosas,  llaman  a “No botar basura” en las playas (eso incluye colillas de cigarros, chapas, etc.) por razones obvias de salubridad y para la conservación de los espacios para futuras generaciones. Existen otros carteles que, como en el caso de la Isla Margarita, solicitan al visitante mantenerse alejados de determinados sectores de la playa por ser espacios donde las tortugas marinas han desovado. Otro ejemplo que cabe destacar, es el de algunos carteles de la Gran Sabana donde se les solicita a los turistas que saquen su basura fuera del Parque Nacional; esto, porque, por muchas razones, en él no existe un sistema apropiado para la recolección.

Consumidor Ecológico

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“La constancia es la virtud por la que todas las cosas dan fruto” Arturo Graf.

El consumidor ecológico es aquel comprador o usuario que al momento de decidir por la adquisición de un bien o servicio opta por los que están etiquetados como orgánicos, eco-amigables o ecológicos. Forma parte de un mercado que está constantemente transformando su percepción del entorno a medida que va adquiriendo más información que le ayude a contribuir con la mejoría del ambiente. Es un preocupado activista quien busca adoptar hábitos que eleven su nivel de compromiso hacia un estilo de vida cada vez más “verde”.
El consumidor ecológico es pieza clave para la transformación de mercados y por lo tanto para la del sistema productivo.
Nuestra sociedad
Vivimos en una sociedad donde la industria incentiva el consumo y el uso de empaques. Formamos parte de un sistema “throw-away”, es decir, compramos para desechar. Los productos están fabricados para durar un tiempo determinado, luego ser desechados y sustituidos por nuevos o, en el mejor de los casos, podríamos sustituir sus partes por nuevas durante un lapso de tiempo. Adicionalmente, la existencia de empaques para proteger o publicitar un producto contribuye al aumento en la generación de desechos sólidos.
Los productos poseen una vida útil cada vez más corta. Esto se hace cada vez más evidente y se debe a la necesidad de los fabricantes de aumentar sus ganancias vendiendo más productos. Manifestándose en la evolución acelerada de la tecnología que obliga a adquirir productos más actualizados como es el caso de los artículos en telefonía celular o las cámaras fotográficas y los cambios constantes en las modas.
Con respecto a los empaques, ciertamente, cumplen varias funciones: protegen los artículos por más tiempo y durante la fase de su distribución, además contribuyen a introducir, refrescar o fortalecer las marca. Pero en la mayoría de las ocasiones los productos presentan exceso de empaques, ya que cada uno de estos provee una función específica. Por ejemplo, hay productos que vienen envueltos en una bolsa de plástico para proteger su frescura, luego tienen un cartón que lo separa de la caja para que el artículo no sufra ningún daño mientras es trasladado, obviamente la caja externa es la que promociona la marca a la que pertenece el producto, junto con las especificaciones e indicaciones referentes a su uso e ingredientes que posee y finalmente ésta es envuelta nuevamente en plástico para proteger dicha información.
De consumidor a consumidor ecológico
Si el consumidor no se toma el tiempo para escoger artículos de calidad, tomando en cuenta su vida útil, al poco tiempo deberá invertir en un artículo para sustituir al anterior. Además, es el consumidor quien debe pagar, tanto el recargo del costo del producto por los empaques que este posee como impuestos para la recolección de estos desechos y es quien se ve afectado también por las consecuencias ambientales que crea manufacturar y desechar estos productos o empaques.
Por éstas y otras razones, las personas deben elevar su nivel de compromiso con el medio ambiente y preocuparse por adquirir productos de calidad que garanticen una larga vida útil, brinden la oportunidad de extender su funcionamiento sustituyendo algunas de sus partes por repuestos y generen menos desechos por su empaque o composición; obligando así a las empresas a ser más competitivas ofreciendo mejores opciones de compra de este tipo de productos, ya que el consumidor formará parte de un mercado que las empresas productoras querrán satisfacer.
Mientras más consumidores ecológicos existan, mayor oferta de productos ecológicos, orgánicos y eco-amigables habrá.

Nuevo compromiso, nuevo comportamiento

Natura
El hombre absurdo es el que no cambia nunca… Georges Benjamin Clemenceau

Pese a la persistencia de una cultura depredadora que tiene su razón de ser en la lógica económica que nos rige como sociedad, es notable el avance que en materia de conciencia ambientalista se está dando a nivel mundial. No son pocas las personas, instituciones y empresas que, por efectos del cambio climático, los eventos científicos y campañas educativas, manifiestan cada día su disposición de cambiar sus modos de vida o estrategias de producción y consumo; prefigurando así una mejor relación hombre-medio ambiente en el futuro inmediato.

Prueba que se está produciendo un lento pero sostenido cambio de conciencia ambiental, es la aparición de un segmento de consumidores, el denominado “consumidor ecológico”, conformado por personas con alta sensibilidad ambientalista que disfruta del contacto con la naturaleza, ya sea por practicar un deporte u otro tipo de actividad al aire libre, pero también ejerce una militancia activa en la defensa del ambiente. Estas personas, al igual que muchos otros individuos, expresan su compromiso con los valores conservacionistas integrando en su estilo de vida hábitos y tecnologías más ambientalistas para reducir el impacto que producen sus acciones en el entorno.

Las modalidades de consumo del consumidor ecológico suelen ser variadas y diversas: hay quienes se preocupan por adquirir productos y servicios menos contaminantes, más naturales, que ofrezcan algún beneficio al entorno, mientras a otros les interesa el tema del reciclaje, etc. En lo que sí coinciden los consumidores ecológicos es en la lucha porque se implante una eco-tecnología y, consecuentemente, haya una producción y consumo de eco-productos que generan menos impacto en el entorno. Es propuesta de los consumidores ecológicos, la utilización de fuentes de energía alternativas (el biodiesel, luz solar, etc) o la administración moderada del consumo de las energía convencionales (electricidad, gasolina), el agua, lo que contrarresta la inversión inicial de adquisición con una economía de los costos de producción a mediano y largo plazo en el caso de las empresas, y economía en los gastos de los servicios (electricidad, agua, gas, etc.) en el caso de los individuos.

Es de pensar que con la aparición de este nuevo segmento de consumidores, cambiarán gradualmente las tecnologías de producción de bienes y servicios. Los productores no pueden ignorar la aparición del “consumidor ecológico”, ya que, en lo sucesivo, la demanda y los beneficios dependerán en mucho de las ventajas ambientales que ofrezcan los productos.

Aprender a comprar

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El principio de la educación es predicar con el ejemplo… Anne Robert Jacques Turgot
La contaminación y demás afecciones del medio ambiente, son problemas cuya solución depende no sólo del cambio de actitud de los factores institucionales (el Estado, las empresas, las organizaciones sociales), sino también de nosotros mismos como individuos pensantes. Tenemos que explorar nuevos estilos de vida que nos permitan reducir el deterioro ambiental.Los valores de la vida verde, aunque suenen extraños y parezcan tonterías, no son nuevos y difíciles de asumir. Son, entre otros, los viejos consejos o exhortaciones familiares que se nos vienen haciendo desde que estábamos en el preescolar: “apaga la luz al salir del cuarto” o “no gastes agua innecesariamente”, etcétera, etcétera. Valores que hoy, ante el dramático cambio climático que vive el planeta, cobran una gran pertinencia y utilidad: nos permiten contribuir con el equilibrio ambiental, a la vez que nos sirven para ahorrar energía y dinero.Un principio fundamental de la vida verde es hacerse responsable de los actos propios y sus consecuencias. Tenemos que responsabilizarnos de la basura que personalmente generamos y tratar de reducirla. Para ello hay que focalizar las fuentes generadoras de basura y buscar la manera de mediatizarlas.Una de las principales fuentes generadoras de basura doméstica son los envases que envuelven los productos que compramos. Hay que aprender a comprar. Aunque, ciertamente, somos parte de una sociedad consumista y, en consecuencia, somos seres productores de basura –y no es fácil liberarse de estos condicionamientos sociales-; podemos sin embargo integrar a nuestras pautas de vida hábitos de consumo que reduzcan sus efectos haciendo compras inteligentes. Antes de adquirir un producto, por ejemplo, debemos meditar sobre sus efectos ambientales y posibles sustitutos. Podemos preferir, por ejemplo, productos que posean menor cantidad de empaques o vengan “desnudos” (sin empaque) –como es el caso de vegetales o frutas. Si necesitamos un artículo envasado, es conveniente seleccionar aquellos cuyo empaque sea reciclable, esté producido con materiales reciclados o brinde algún otro beneficio en nuestra relación hombre-medio ambiente, ya sea por los ingredientes con que fue elaborado o por el impacto que éste tenga en el ambiente (si es biodegradable o no), etc.

Hay, en fin, muchas formas de reducir la producción de basura doméstica: sustituyendo unos productos por otros; consumiéndolos al máximo, etcétera. Depende del renglón y las circunstancias. Los artículos desechables de plástico, por ejemplo (cubiertos, platos, vasos, botellas de agua o refresco, etc), pueden ser sustituidos por otros, en la oficina, por tu propia taza, vaso y juego de cubiertos. También las baterías desechables de los artefactos electrónicos, pueden ser reemplazadas por baterías recargables, aunque éstas también son fuente importante de contaminación. Se puede igualmente ahorrar papel y generar menos contaminación, utilizando ambas caras de cada hoja de escribir o utilizar una pizarra para las notas del día. Disponer de un termo para el agua o jugo evitando así en lo posible comprar estos productos en botellas desechables. El uso de bolsas de lona para hacer mercado, así como la reutilización de las bolsas plásticas, son otras prácticas de consumo que contribuyen enormemente con la integridad del medio ambiente y resguardan nuestra economía.

La vida verde es, como puede verse, una estrategia que no sólo nos permite establecer y disfrutar de una relación armoniosa con el medio ambiente, sino también a mejorar notablemente nuestra capacidad de ahorro.

Viendo el mundo a través de las gafas verdes

SER lo que buscas

Si quieres cambiar el mundo empieza por cambiarte a ti mismo
…Mahatma Gandhi
Cada día hay más personas interesadas en llevar una vida verde, entendiendo este término como la adopción de hábitos que integramos a nuestra vida con el fin de causar menos impacto en el ambiente, en otras palabras, se busca vivir en armonía con la naturaleza o por lo menos reducir el impacto que producen nuestras acciones del día a día en ella.Para obtener cambios a gran escala debemos empezar por cambiar nosotros internamente. No me refiero a cambios drásticos en nuestro estilo de vida, pero sí empezar a actuar de manera activista frente a esta problemática, asumiendo prácticas que colaboren de alguna forma con la conservación del medio ambiente; debemos estar conscientes de nuestro entorno.

Con pequeños hábitos que vayamos asumiendo, podremos lograr grandes avances.

Como sabemos, uno de los principales problemas es la basura que generamos, por lo es necesario buscar la manera de disminuir dicha producción. Para eso debemos estar más alerta y conscientes acerca de lo que adquirimos y usamos, es importante tomarnos unos minutos antes de comprar algún bien o servicio y preguntarnos ¿realmente necesito esto?, ¿qué influencia o impacto tendrá esto en nuestro medio ambiente?, ¿cuánto tiempo posee este producto de vida útil?, ¿generará más basura?, ¿el empaque del producto está hecho con materiales reciclados?, ¿se puede reciclar el envase del bien o el producto en sí una vez utilizado? ¿son productos o servicios ecológicos?, dependiendo del caso ¿cuánta energía consume?, ¿existe algún producto que posea las mismas características del que busco, pero que ofrezca más beneficio al ambiente?, etc. Luego, si este genera algún residuo o desecho (lo cual es muy probable), ésta se debe reciclar, por lo que obviamente debemos manejar información sobre qué y cómo reciclar; finalmente, sigue siendo nuestra responsabilidad saber qué pasa con estos desperdicios luego de haberlos sacado de nuestros dominios (casa, oficina, etc.), por lo que debemos exigir a los entes gubernamentales que generen mecanismos para procesarlos o al menos tenemos que informarnos sobre las empresas que colectan los desperdicios reciclados y los transforman, así podremos crear estrategias de apoyo con estas compañías, de esta manera daremos continuidad a nuestra iniciativa y habremos asumido toda nuestra responsabilidad al respecto.

Es importante ir avanzando, poco a poco, en nuestro activismo hacia el ambientalismo, integrando en nuestros horarios y actividades costumbres que permitan desarrollar este estilo de vida que queremos adoptar. Existen organizaciones que promueven actividades en beneficios de la recuperación del ambiente, ya sean reforestación de determinadas zonas, jornadas de limpieza, entre otras. Éstas podemos realizarlas en un horario que nos convenga, en muchas ocasiones se pueden adaptar a algunas de nuestras rutinas como pasar un día en la playa, parque o montaña, pero agregando alguna de las actividades con fin conservacionista.

Es vital comportarnos de manera activa no sólo en nuestros dominios, también en nuestras comunidades, educando sobre la temática ambiental y comunicando los pocos conocimientos que tengamos sobre el tema, así daremos apoyo a estas acciones, recordemos que vivimos rodeados tanto de personas como de otros seres vivos y que la interacción entre nosotros y ellos es lo que nos permite y permitirá vivir, así como disfrutar de los recursos que la naturaleza nos ofrece.

Cambia al cliente para cambiar al mundo

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Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa
en cambiarse a sí mismo… Alexei Tolstoi
Recordemos que para lograr cualquier cambio, y esto se puede aplicar a todos los contextos, es necesario empezar por transformarnos internamente; debemos modificar primero nuestra manera de ver las cosas y luego nuestra conducta. Así que el primer paso para mejorar la problemática ambiental a nivel mundial es tomar conciencia de los cambios que debemos realizar personalmente para que integrarlos a nuestros valores personales y estilos de vida.
Asumir un comportamiento verde en nuestras vidas es un valor que debe estar intrínseco en nuestro ser y se debe manifestar en todos los ámbitos donde nos desenvolvemos (en la casa, oficina, lugares donde compartimos con nuestros amigos, ya sean locales nocturnos, escenarios naturales, etc.). Es necesario recaudar información sobre los hábitos que cada uno de nosotros podemos adoptar que contribuirán con este objetivo, además de analizar cada una de nuestras acciones pensando en la repercusión que puedan tener en el medio ambiente.Luego de concienciar y afianzar este nuevo valor de nuestra vida, debemos tomar en cuenta otro aspecto muy importante: “somos consumidores” y el comercio se desarrolla en base a lo que queremos. La frase “el cliente siempre tiene la razón” manifiesta de manera indirecta, pero a la vez muy clara la importancia del consumidor (cliente) en lo referente al sistema de comercio. Si éste empieza a mostrar interés en los eco-productos o en los productos orgánicos, los comerciantes se interesarán en adquirir, distribuir y vender productos de este tipo y por ende los productores se interesarán por fabricar bienes que cumplan con las exigencias del mercado, de igual manera irán adaptando poco a poco su tecnología de producción a sistemas cada vez más conservacionistas. Todo es una cadena que irá cambiando a medida que asumamos internamente estos valores. Probablemente al preguntar en alguna tienda si determinado producto consume más o menos energía que otro o si está hecho con materiales reciclados, etc., el vendedor los mire con cara de “este se volvió loco, de qué está hablando”, ya que en nuestro país no es común mostrar interés por el tema ambiental, pero por otra parte muchos de los productos que se importan al país dan cierta información al respecto en sus manuales.En caso de que nos miren con esa cara o que los manuales no manejen dicha información por lo menos se habrá sembrado la semilla del interés de los consumidores por estos temas en la cadena de comercio y de ahí se empezarán a desarrollar los cambios en los diferentes eslabones; esta estrategia también se aplica a los servicios, ya sean turísticos o de otra índole. Es importante conocer y manejar información respecto al tema con la finalidad de afianzar este valor internamente y para no ser engañado por estrategias de marketing de algunas compañías quienes utilizan el término eco o ecológico a la ligera como una etiqueta para vender determinados productos y servicios que realmente no poseen los atributos necesarios en la mencionada categoría.